Un edificio o condominio no puede prohibir la tenencia de mascotas dentro de las unidades. Así lo establece la Ley 21.442 de Copropiedad Inmobiliaria. Lo que sí puede hacer el reglamento es regular su uso en los espacios comunes para cuidar la convivencia, la seguridad y la higiene. Te explicamos qué dice la ley, qué normas son válidas y cómo evitar conflictos.
El artículo 8 de la Ley 21.442 establece que el reglamento de copropiedad no podrá prohibir la tenencia de mascotas y animales de compañía a copropietarios, arrendatarios u ocupantes dentro de sus respectivas unidades. Fue un cambio importante: antes, algunos reglamentos las prohibían.
A la vez, la ley permite fijar limitaciones y restricciones al uso de los espacios comunes por parte de los animales, para no alterar la tranquilidad ni comprometer la seguridad, salubridad o habitabilidad del condominio, especialmente en el caso de perros calificados como potencialmente peligrosos. Y los dueños son responsables de lo que hagan sus mascotas.
Una prohibición de tener mascotas dentro de la unidad va contra la ley. También tienden a considerarse arbitrarias las exigencias imposibles de cumplir o que, en la práctica, funcionan como una prohibición. El criterio general es la proporcionalidad: regular sí, prohibir no.
La Ley 21.020 sobre tenencia responsable de mascotas obliga a los dueños a identificarlas y registrarlas cuando corresponda, darles alimento, albergue, buen trato y cuidados veterinarios, y adoptar medidas para que no causen daños a personas o propiedades de terceros. Si una mascota causa daños, su dueño responde civilmente, exista o no una norma específica en el reglamento.
No dentro de las unidades: la Ley 21.442 lo prohíbe. Sí puede regular su uso de los espacios comunes.
Sí, un registro con fines de convivencia y seguridad es una medida razonable, siempre que no se transforme en una barrera para tener mascota.
La comunidad puede exigir al dueño que corrija la situación y aplicar las medidas que contemple el reglamento. La regulación se enfoca en la conducta, no en prohibir a todos por el caso de uno.
Se pueden establecer restricciones razonables en ciertos espacios por higiene o seguridad, pero no una prohibición general que impida la circulación necesaria de la mascota con su dueño.
Las normas sobre mascotas se fijan en el reglamento de copropiedad.
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